Empiezo fuerte pero luego lo dejo
A muchas personas les pasa lo mismo: empiezan con mucha motivación, compran material, hacen un horario, estudian varios días seguidos… pero después de un tiempo lo dejan. Esto no significa que seas una persona poco constante. Muchas veces ocurre porque empezamos con demasiada intensidad y con objetivos poco realistas y difíciles de cumplir.
Cuando empiezas con mucha energía, es normal querer hacerlo todo perfecto desde el primer día. Sin embargo, estudiar tres horas diarias si no tienes ese hábito puede ser difícil de mantener. Al principio parece posible, pero con el paso de los días aparece el cansancio, la falta de tiempo o la frustración.
Por eso, es mejor empezar con una rutina sencilla y realista. En lugar de proponerte estudiar todos los días durante mucho tiempo, puedes empezar con 20 o 30 minutos varias veces por semana. Lo importante no es hacer muchísimo al principio, sino crear un hábito que puedas mantener.
También ayuda marcar objetivos pequeños. Por ejemplo, en vez de decir “voy a mejorar mi español”, puedes proponerte: “voy a aprender 20 palabras nuevas esta semana”, “voy a estudiar y comprender el pretérito perfecto” o “voy a practicar mi speaking diez minutos tres veces a la semana”. Las metas pequeñas son más fáciles de cumplir y te ayudan a seguir motivado.
Otro consejo útil es no depender solo de la motivación. La motivación cambia de un día a otro, pero la rutina te ayuda a continuar incluso cuando no tienes tantas ganas. Si reservas un momento fijo para estudiar, será más fácil mantener el hábito.
Y si un día fallas, no lo veas como un fracaso. Lo importante es retomarlo al día siguiente o cuanto antes. Dejarlo un día no significa que hayas perdido todo el progreso.
La clave no está en empezar muy fuerte, sino en empezar de una forma que puedas sostener. Mejor poco y constante que mucho durante pocos días.
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